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Sobre enfrentarse a la hoja en blanco

Toda persona que escribe en algún punto, sea por hobby o por alguna situación académica, se ha enfrentado a una hoja en blanco. Digital o física no puedes evitar verla, sabiendo que te regresa la mirada, esperando a que decidas iniciar lo que sea que debas o quieras en su superficie.

Me atrevería a definir esta situación casi como un juicio, donde necesitamos empezar a plasmar nuestro caso, y la hoja, el juez neutral y siempre recto, juzga con severidad lo que sea que anide dentro de nuestra mente.

Una palabra, una letra, o incluso una sola línea se colocan, para darnos cuenta de que estamos bloqueados y de ese estado es casi una batalla perdida intentar continuar. Como leyeron en el título hablaré brevemente de mis experiencias enfrentando al quizá peor enemigo de un escritor, no el bloqueo creativo, si no, la hoja en blanco.

Ante esta situación siempre he escuchado la misma respuesta. "Pues es cuestión de empezar a escribir y lo demás viene solo. Escribe lo que sea". Ciertamente es un consejo funcional, pero con importantes limitaciones siendo una a mi parecer la más destacable. 

Esta radica en cómo, al iniciar de esta manera y con esta mentalidad, invariablemente al tema, uno no puede evitar sentir que está escribiendo porquería. Grilla rellenística que no va a ninguna parte. A este fenómeno lo llamo "La negligencia letrística" debido a que acríticamente avanzas sin importar el resultado, a veces con el lema "ya revisaré después" con la idea de fondo sin afrontar de que, en realidad, corregirás poco y nada del texto. Imagínate que un médico toma el bisturí y simplemente empieza con cortes al azar en vez de uno meditado y con un propósito claro. 

La negligencia letrística causa una clase de fatiga, un malestar que se mitiga conforme se escribe y, sobre todo, cuando se toma la disciplina de escribir bajo determinadas condiciones como un horario o un lugar. De hecho, estoy escribiendo un poco bajo ese estado, es más, no planeo revisa de manera severa este texto el cual es en parte un desahogo y por otra, como dije, algunas recomendaciones.

No sabría decir a causa de qué viene el malestar que podemos llamar "Blanqueamiento lexical" en alusión a como al ver la hoja en blanco parece que las palabras se escapan de nuestra mente y, por extensión, de nuestras manos. Pero sí puedo decir que aunque lamentable y difícil de combatir no es un enemigo inderrotable.

Lo primero que hago al enfrentarme a la hoja es evitar cualquier fuente de distracción. El celular debe tener toda notificación desactivada al igual que el PC, así la amenaza de virus sea de verdad tendrás que posponerlo y volver a pensártelo dos veces antes descargar cosas de elamigos.com para otro momento. Esto predispone a que, con más facilidad, articules aunque sea las ideas más básicas de lo que sea que requieras escribir. En caso de ser un sujeto muy ansioso, el ruido blanco de fondo puede convertirse en tu mayor aliado. Personalmente recomiendo el uso de audios que son fáciles de encontrar en youtube para personas con TDAH, son realmente relajantes y útiles para tener un estímulo uniforme que promueva la concentración.

En segundo, y esto es lo complicado radica en escribir. Esto no es 100% viable cabe aclarar. Depende de tantas variables que no puedo dar una serie de pasos con absoluta certeza, pero diré qué hago y me ha resultado muy útil para mis escritos, especialmente en escritura de cuentos. El medio principal donde plasmo mis escritos es PC. Pero la primera frase, o conjunto de palabras, las escribo en una hoja, específicamente una pequeña llamémosle libreta (no es propiamente una pero la uso como símil). No te compliques ni seas grandilocuente, 10-20 palabras son más que suficientes para iniciar un párrafo. Que sea introductorio, simple y atienda algunas cuestiones abordadas en el siguiente punto.

Las cuestiones de este tercer punto son preguntas. ¿El significado de la vida? ¿Cómo conseguir casa? No, aunque si alguien tiene la respuesta a la segunda pásela. Las preguntas no pueden ser más sencillas:

  • ¿Qué? (De qué quieres hablar)
  • ¿Por qué? (en ensayos es vital)
  • ¿Cómo? (El enfoque, en una narrativa si es primera, segunda o tercera persona. En ensayos, en cohesión de ideas y puntos por ejemplo)

Dependiendo de qué escribas, más cuestiones pueden plantearse, desde luego el "¿Cuándo?" y "¿Dónde" pueden ser planteadas según la necesidad. Tener esto en mente al escribir pondrá barreras que, en vez de limitar, ayudarán a moldear tus ideas. Eso sí, jamás olvides revisar el texto varias veces. En realidad, cuanto más fácil te sale un texto es cuanto más críticamente debes revisarlo después.

No será secreto a este extremo que escribí esto empezando en blanqueamiento lexical, pero justo ahora me siento más tranquilo y hasta con ganas de escribir otra cosa. Lamentablemente por cuestiones de tiempo no podré, pero son esta clase de experiencias las que te impulsan a seguir amando las letras. Espero esto haya sido de útil o al menos entretenido para el lector. Sin más grilla por redactar me despido y que la creatividad les ayude a crear.







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